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SOBRE EL MODO DE LA PARTICIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES EN LA EMPRESA   SEGÚN  LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA CATÓLICA.

            El Papa Juan XXIII llamó la atención a la necesidad de “emplear medios eficaces para que las desigualdades económico-sociales no aumenten, sino que se atenúen… y una de las formas más deseables consiste en hacer que los trabajadores puedan venir a participar en la propiedad de las mismas empresas.”

       En la actualidad, el mayor esfuerzo para combatir las desigualdades y la “nueva esclavitud” que padece el mundo moderno van dirigidas a dar a los trabajadores que contribuyen a la creación de la riqueza una participación en la misma.

        Para aliviar y eliminar el aumento de la desigualdad, es necesario que en la riqueza que se vaya creando participen los trabajadores que han contribuido a su creación, y para eso es necesario hacerlos codueños de la empresa.

            El salario justo y la participación en las utilidades (profit sharing) dan al trabajador una retribución adecuada, pero no le proporcionan un segundo ingreso para asegurar su futuro progreso y evitar su empobrecimiento relativo.

            Así, en la lucha contra las desigualdades, surge el concepto de democracia económica y empresarial que procura dar al trabajador una participación en las utilidades, decisiones y propiedad o capital de la empresa en que trabaja. Muchas formas ha tomado en la práctica el camino hacia la democratización de la economía y de las empresas por vía de la participación, desde el cooperativismo hasta la codeterminación, desde los planes de reparto y venta de acciones hasta la empresa integral.

( Cf. http://www.profesorenlinea.cl/religion/DoctrinaSocialIglesia.htm).

SAN JUAN XXIII. PARROQUIA DE LA ASUNCIÓN. MIGUELTURRA. MARÌA JESÚS MARTÍNEZ.

            El mismo Juan XXIII comentando la doctrina del Papa Pío XI en la  Quadragésimo anno dice:

  1. Enseña de forma clara, en esta materia, nuestro predecesor que en las presentes circunstancias conviene suavizar el contrato de trabajo con algunos elementos tomados del contrato de sociedad, de tal manera quelos obreros y los empleados compartan el dominio y la administración o participen en cierta medida de los beneficios obtenidos (cf. Acta Apostolicae Sedis 23 (1931) p. 199).

             Y continúa en la misma Encíclica:

  1. Además, siguiendo en esto la dirección trazada por nuestros predecesores, Nos estamos convencido de la razón que asiste a los trabajadores en la vida de las empresas donde trabajan.

            No es posible fijar con normas ciertas y definidas las características de esta participación, dado que han de establecerse, más bien, teniendo en cuanta la situación de cada empresa; situación que varía de unas a otras y que, aun dentro de cada una, está sujeta muchas veces a cambios radicales y rapidísimos.

            No dudamos, sin embargo, en afirmar que a los trabajadores hay que darles una participación activa en los asuntos de la empresa donde trabajan, tanto en las privadas como en las públicas; participación que, en todo caso, debe tender a que la empresa sea una auténtica comunidad humana, cuya influencia bienhechora se deje sentir en las relaciones de todos sus miembros y en la variada gama de sus funciones y obligaciones.

  1. Esto exige que las relaciones mutuas entre empresarios y dirigentes, por una parte, y los trabajadores por otra, lleven el sello del respeto mutuo, de la estima, de la comprensión y, además, de la leal y activa colaboración e interés de todos en la obra común; y que el trabajo, además de ser concebido como fuente de ingresos personales, lo realicen también todos los miembros de la empresa como cumplimiento de un deber y prestación de un servicio para la utilidad general.

          

Y RECUERDA EN ESTA OCASIÓN LA ENSEÑANZA DE PÍO XII. 

            Todo ello implica la conveniencia de que los obreros puedan hacer oír su voz y aporten su colaboración para el eficiente funcionamiento y desarrollo de la empresa. Observaba nuestro predecesor, de feliz memoria, Pío XII que «la función económica y social que todo hombre aspira a cumplir exige que no esté sometido totalmente a una voluntad ajena el despliegue de la iniciativa individual» (Alocución del 8 de oct. de 1956; cf Acta Apostolicae Sedis 48 (1956) p. 799-800).

            Una concepción de la empresa que quiere salvaguardar la dignidad humana debe, sin duda alguna, garantizar la necesaria unidad de una dirección eficiente; pero de aquí no se sigue que pueda reducir a sus colaboradores diarios a la condición de meros ejecutores silenciosos, sin posibilidad alguna de hacer valer su experiencia, y enteramente pasivos en cuanto afecta a las decisiones que contratan y regulan su trabajo.

  1. Hay que hacer notar, por último, que el ejercicio de esta responsabilidad creciente por parte de los trabajadores en las empresas no solamente responde a las legítimas exigencias propias de la naturaleza humana, sino que está de perfecto acuerdo con el desarrollo económico, social y político de la época contemporánea.
  2. Aunque son grandes los desequilibrios económicos y sociales que en la época moderna contradicen a la justicia y a la humanidad, y profundos errores se deslizan en toda la economía, perturbando gravemente sus actividades, fines, estructura y funcionamiento, es innegable, sin embargo, que los modernos sistemas de producción, impulsados por el progreso científico y técnico han avanzado extraordinariamente y su ritmo de crecimiento es mucho más rápido que en épocas anteriores.

          

         Esto exige de los trabajadores una aptitud y unas cualidades profesionales más elevadas. Como consecuencia, es necesario poner a su disposición mayores medios y más amplios márgenes de tiempo para que puedan alcanzar una instrucción más perfecta y una cultura religiosa, moral y profana más adecuada.

  1. Se hace así también posible un aumento de los años destinados a la instrucción básica y a la formación profesional de las nuevas generaciones.
  2. Con la implantación de estas medidas se irá creando un ambiente que permitirá a los trabajadores tomar sobre sí las mayores responsabilidades aun dentro de sus empresas. Por lo que al Estado toca, es de sumo interés que los ciudadanos, en todos los sectores de la convivencia, se sientan responsables de la defensa del bien común.

            Y Continúa el Papa hablando de la Presencia activa de los trabajadores en todos los niveles

  1. Es una realidad evidente que, en nuestra época, las asociaciones de trabajadores han adquirido un amplio desarrollo, y, generalmente han sido reconocidas como instituciones jurídicas en los diversos países e incluso en el plano internacional. Su finalidad no es ya la de movilizar al trabajador para la lucha de clases, sino la de estimular más bien la colaboración, lo cual se verifica principalmente por medio de acuerdos establecidos entre las asociaciones de trabajadores y de empresarios.

            Hay que advertir, además, que es necesario, o al manos muy conveniente, que a los trabajadores se les dé la posibilidad de expresar su parecer e interponer su influencia fuera del ámbito de su empresa, y concretamente en todos los órdenes de la comunidad política.

  1. La razón de esta presencia obedece a que las empresas particulares, aunque sobresalgan en el país por sus dimensiones, eficiencia e importancia, están, sin embargo, estrechamente vinculadas a la situación general económica y social de cada nación, ya que de esta situación depende su propia prosperidad.
  2. Ahora bien, ordenar las disposiciones que más favorezcan la situación general de la economía no es asunto de las empresas particulares, sino función propia de los gobernantes del Estado y de aquellas instituciones que, operando en un plano nacional o supranacional, actúan en los diversos sectores de la economía.

            De aquí se sigue la conveniencia o la necesidad de que en tales autoridades e instituciones, además de los empresarios o de quienes les representan, se hallen presentes también los trabajadores o quienes por virtud de su cargo defienden los derechos, las necesidades y las aspiraciones de los mismos.

  1. Es natural, por tanto, que nuestro pensamiento y nuestro paterno afecto se dirijan de modo principal a las asociaciones que abarcan profesiones diversas y a los movimientos sindicales que, de acuerdo con los principios de la doctrina cristiana, están trabajando en casi todos los continentes del mundo.

 

           Conocemos las muchas y graves dificultades en medio de las cuales estos queridos hijos nuestros han procurado con eficacia y siguen procurando con energía la reivindicación de los derecho del trabajador, así como su elevación material y moral, tanto en el ámbito nacional como en el plano mundial.

  1. Pero, además, queremos tributar a la labor de estos hijos nuestros la alabanza que merece, porque no se limita a los resultados inmediatos y visibles que obtiene, sino que repercute también en todo el inmenso mundo del trabajo humano, con la propagación general de un recto modo de obrar y de pensar y con el aliento vivificador de la religión cristiana.
  2. Idéntica alabanza paternal queremos rendir asimismo a aquellos de nuestros amados hijos que, imbuidos en las enseñanzas cristianas, prestan un admirable concurso en otras asociaciones profesionales y movimientos sindicales que siguen las leyes de la naturaleza y respetan la libertad personal en materia de religión y moral.
  3. No podemos dejar de felicitar aquí y de manifestar nuestro cordial aprecio por la Organización Internacional del Trabajo —conocida comúnmente con las siglas O.L.L., I.L.O u O.I.T.—, la cual, desde hace ya muchos años, viene prestando eficaz y valiosa contribución para instaurar en todo el mundo un orden económico y social inspirado en los principios de justicia y de humanidad, dentro del cual encuentran reconocimiento y garantía los legítimos derechos de los trabajadores.

 

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 elbachillersansoncarrasco.

 

 

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EL  SALARIO JUSTO EN LAS ENCÍCLICAS PAPALES.

 

 LA DETERMINACIÓN DEL SALARIO JUSTO EN LA ENCÍCLICA RERUM NOVARUM DEL PAPA LEÓN XIII. 15 DE MAYO 1891. 

2.-11.- Sobre la determinación del salario justo.

 .          “Atacamos aquí un asunto de la mayor importancia, y que debe ser entendido rectamente para que no se peque por ninguna de las partes. A saber: que es que  establecida la cuantía del salario por libre consentimiento, y, según eso, pagado el salario convenido, parece que el patrono ha cumplido por su parte y que nada más debe. ..

            Un juez equitativo que atienda a la realidad de las cosas no asentirá fácilmente ni en su totalidad a esta argumentación, pues no es completa en todas sus partes; le falta algo de verdadera importancia.

            Luego el trabajo implica por naturaleza estas dos a modo de notas: que sea personal, en cuanto la energía que opera es inherente a la persona y propia en absoluto del que la ejerce y para cuya utilidad le ha sido dada, y que sea necesario, por cuanto el fruto de su trabajo le es necesario al hombre para la defensa de su vida, defensa a que le obliga la naturaleza misma de las cosas, a que hay que plegarse por encima de todo.

            Pues bien: si se mira el trabajo exclusivamente en su aspecto personal, es indudable que el obrero es libre para pactar por toda retribución una cantidad corta; trabaja voluntariamente, y puede, por tanto, contentarse con una retribución exigua o nula…

             Pase, pues, que obrero y patrono estén libremente de acuerdo sobre lo mismo, y concretamente sobre la cuantía del salario; queda, sin embargo, latente siempre algo de justicia natural superior y anterior a la libre voluntad de las partes contratantes, a saber: que el salario no debe ser en manera alguna insuficiente para proveer las necesidades exigidas por la dignidad de la persona humana.

             Por tanto, si el obrero, obligado por la necesidad o acosado por el miedo de un mal mayor, acepta, aun no queriéndola, una condición más dura, porque la imponen el patrono o el empresario, esto es ciertamente soportar una violencia, contra la cual reclama la justicia.( Cf.nº32).

2.-SOBRE EL SALARIO JUSTO EN LA ENCÍCLICA QUADRAGESSIMO ANNO DEL PAPA PIO XI. 15 DE MAYO DE 1931.

3.-9.- La necesidad urgente de luchar para conseguir la justa distribución de los bienes.  

             61. Hay que luchar, por consiguiente, con todo vigor y empeño para que, al menos en el futuro, se modere equitativamente la acumulación de riquezas en manos de los ricos, a fin de que se repartan también con la suficiente profusión entre los trabajadores, no para que éstos se hagan remisos en el trabajo —pues que el hombre ha nacido para el trabajo, como el ave para volar—, sino para que aumenten con el ahorro el patrimonio familiar; administrando prudentemente estos aumentados ingresos, puedan sostener más fácil y seguramente las cargas familiares, y, liberados de la incierta fortuna de la vida, cuya inestabilidad tiene en constante inquietud a los proletarios, puedan no sólo soportar las vicisitudes de la existencia, sino incluso confiar en que, al abandonar este mundo, quedarán convenientemente provistos los que dejan tras sí.

3-10.- El salario justo como medio para la distribución de los bienes.

            Mas no podrá tener efectividad si los obreros no llegan a formar con diligencia y ahorro su pequeño patrimonio, como ya hemos indicado, insistiendo en las consignas de nuestro predecesor. Pero¿de dónde, si no es del pago por su trabajo, podrá ir apartando algo quien no cuenta con otro recurso para ganarse la comida y cubrir sus otras necesidades vitales fuera del trabajo?

 SAN JUAN XXIII. PARROQUIA DE MIGUELTURRA. SIGLO XX. MARÌA JESÚS MARTÍNEZ.

3.- RENOVACIÓN DE LA DOCTRINA DEL SALARIO JUSTO EN LA  MATER ET MAGISTRA DEL PAPA SAN  JUAN XXIII.

           Es asimismo de suma importancia doctrinal y práctica la afirmación de Pío XI de que el trabajo no se puede valorar justamente ni retribuir con equidad si no se tiene en cuanto su doble naturaleza, social e individual (Ibíd., p. 200). Por consiguiente, al determinar la remuneración del trabajo, la justicia exige que se consideren las necesidades de los propios trabajadores y de sus respectivas familias, pero también la situación real de la empresa en que trabajan y las exigencias del bien común económico (Ibíd., p.201).

 4.-CONCLUYENDO.

        El tema del salario justo fue tratado de forma más directa en las primeras encíclicas papales  especialmente , como hemos visto por Leon XIII y Pío XI, otras encíclicas se han remitido en este punto a enciclicas  anteriores por pensar que la situación social había rebasado este tema centrándose en otros aspectos del problema social.

            Resumiendo la doctrina sobre el salario justo podriamos concluir :

            El fruto legítimo del trabajo es el salario, que debe proporcionar a la persona una vida digna, , tanto en lo material como en lo social, cultural y espiritual.  Entre los aspectos de esta dignidad se encuentra el derecho natural de formar la propia familia y de servir de base para la adquisición de un pequeño y suficiente patrimonio.

            El acuerdo de las partes no basta para justificar moralmente la cuantía del salario cuando una de las parte está en condiciones de indefensión ante la otra, los beneficios sociales adicionales como seguro de accidentes y de enfermedad, vacaciones, retiro, indemnización por despido, etc. son cuestiones que deben incluirse.

            El pago del salario debe ser inmediato según acordado, y en efectivo, no en vales, en algunos países no se admite que sean con cheques. Las utilidades de la empresa pueden aconsejar un bono o pago adicional de acuerdo con su monto.

            El salario mínimo que rija oficialmente, debe ser revisado periódicamente, y puede tener una escala de aumento anual según algún índice oficial. La desproporción exagerada entre los salarios inferiores y los superiores en una misma empresa resultan muchas veces injustos y una fuente de disgustos.

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bachillersansoncarrasco.

 

EL DERECHO DE PROPIEDAD EN LOS TEXTOS DE SIETE   ENCÍCLICAS PAPALES.

1.-. DEFENSA DEL DERECHO DE PROPIEDAD. EN LA RERUM NOVARUM DE  DE LEÓN XIII.  15 DE MAYO DE 1891.

        “Para solucionar este mal, los socialistas, atizando el odio de los indigentes contra los ricos, tratan de acabar con la propiedad privada de los bienes, estimando mejor que, en su lugar, todos los bienes sean comunes y administrados por las personas que rigen el municipio o gobiernan la nación.

            Creen que con este traslado de los bienes de los particulares a la comunidad, distribuyendo por igual las riquezas y el bienestar entre todos los ciudadanos, se podría curar el mal presente.

            Pero esta medida es tan inadecuada para resolver la contienda, que incluso llega a perjudicar a las propias clases obreras; y es, además, sumamente injusta, pues ejerce violencia contra los legítimos poseedores, altera la misión de la república y agita fundamentalmente a las naciones

            Pero, lo que todavía es más grave, proponen un remedio en pugna abierta contra la justicia, en cuanto que el poseer algo en privado como propio es un derecho dado al hombre por la naturaleza.” ( Cf. Nº 2)

 2.-EL DERECHO DE PROPIEDAD Y SUS LÍMITES EN LA ENCÍCLICA QUADRAGESSIMO ANNO DE L PAPA PIO XI DEL 15 DE MAYO DE 1931.

 “Ante todo, pues, debe tenerse por cierto y probado que ni León XIII ni los teólogos que han enseñado bajo la dirección y magisterio de la Iglesia han negado jamás ni puesto en duda ese doble carácter del derecho de propiedad llamado social e individual, según se refiera a los individuos o mire al bien común, sino que siempre han afirmado unánimemente que por la naturaleza o por el Creador mismo se ha conferido al hombre el derecho de dominio privado, tanto para que los individuos puedan atender a sus necesidades propias y a las de su familia, cuanto para que, por medio de esta institución, los medios que el Creador destinó a toda la familia humana sirvan efectivamente para tal fin, todo lo cual no puede obtenerse, en modo alguno, a no ser observando un orden firme y determinado.”

            De la índole misma individual y social del dominio, se sigue que los hombres deben tener presente en esta materia no sólo su particular utilidad, sino también el bien común. Y puntualizar esto, cuando la necesidad lo exige y la ley natural misma no lo determina, es cometido del Estado.

            Por consiguiente, la autoridad pública puede decretar puntualmente, examinada la verdadera necesidad el bien común y teniendo siempre presente la ley tanto natural como divina, qué es lícito y qué no a los poseedores en el uso de sus bienes. El propio León XIII había enseñado sabiamente que “Dios dejó la delimitación de las posesiones privadas a la industria de los individuos y a las instituciones de los pueblos” (Rerum novarum, 7).( 45-49)

 3.-EL DERECHO DE PROPIEDAD Y LA SUBORDINACIÓN DEL MISMO A UN PRIMER PRINCIPIO,  EN  EL RADIO MENSAJE LA SOLENNITÁ DE PIO XII. AÑO 1941.

             “Nos mismo ya reclamamos la atención de todos sobre su punto fundamental en Nuestra encíclica Sertum laetitiae, dirigida a los Obispos de los Estados Unidos de América del Norte; punto fundamental que consiste, como allí decíamos, en la afirmación de la ineludible exigencia de que los bienes, creados por Dios para todos los hombres, lleguen  equitativamente a todos, según los principios de la justicia y de la caridad.

            Todo hombre, como viviente dotado de razón, tiene de hecho, por naturaleza, el derecho fundamental de usar los bienes materiales de la tierra aunque se haya dejado a la voluntad humana y a las formas jurídicas de los pueblos el regular más particularmente su realización práctica.

             Semejante derecho individual no puede en modo alguno ser suprimido, ni siquiera por otros derechos ciertos y pacíficos sobre los bienes materiales.

            Sin duda que el orden natural, que se deriva de Dios, requiere también la propiedad privada y el libre comercio recíproco de los bienes por medio de cambios y donaciones, así como la función reguladora del poder público sobre estas dos instituciones.

            Sin embargo, todo esto permanece subordinado al fin natural de los bienes materiales, y no se podría hacer independiente del derecho primero y fundamental de su uso que corresponde a todos, sino que más bien ha de servir para hacer posible su realización conforme a su fin.

            Sólo así se podrá y se deberá lograr que la propiedad y el uso de los bienes materiales lleven a la sociedad una paz fecunda y una consistencia vital, y que no sean tan sólo condiciones precarias, generadoras de luchas y de odios, y abandonadas al arbitrio del despiadado juego de la fuerza y de la debilidad.( 8).

 SAN JUAN XXIII . PARROQUIA DE MIGUELTURRA. MARÍ AJESÚS MARTINEZ.

4.-EL DERECHO DE PROPIEDAD  Y LAS NUEVAS PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA EN LA ENCÍCLICA MATER ET MAGISTRA DEL PAPA SAN JUAN XXIII.  15 DE MAYO DE 1961.

            108.-Tales nuevos aspectos de la economía moderna han contribuido a divulgar, la duda sobre si, en la actualidad, ha dejado de ser válido, o ha perdido, al menos, importancia, un principio de orden económico y social enseñado y propugnado firmemente por nuestros predecesores; esto es, el principio que establece que los hombres tienen un derecho natural a la propiedad privada de bienes, incluidos los de producción.

         109.-   Reafirmación del carácter natural del derecho de propiedadEsta duda carece en absoluto de fundamento. Porque el derecho de propiedad privada, aún en lo tocante a bienes de producción, tiene un valor permanente, ya que es un derecho contenido en la misma naturaleza, la cual nos enseña la prioridad del hombre individual sobre la sociedad civil, y , por consiguiente, la necesaria subordinación teológica de la sociedad civil al hombre…

           111.- Además, la historia y la experiencia demuestran que en los regímenes políticos que no reconocen a los particulares la propiedad, incluida la de los bienes de producción, se viola o suprime totalmente el ejercicio de la libertad humana en las cosas más fundamentales, lo cual demuestra con evidencia que el ejercicio de la libertad tiene su garantía y al mismo tiempo su estímulo en el derecho de propiedad.Nos es grato, por tanto, repetir las observaciones que en esta materia hizo nuestro predecesor, de feliz memoria, Pío XII:

            «Al defender la Iglesia el principio de la propiedad privada, persigue un alto fin ético-social. No pretende sostener pura y simplemente el actual estado de cosas, como si viera en él la expresión de la voluntad divina; ni proteger por principio al rico y al plutócrata contra el pobre e indigente. Todo lo contrario: La Iglesia mira sobre todo a lograr que la institución de la propiedad privada sea lo que debe ser, de acuerdo con los designios de la divina Sabiduría y con lo dispuesto por la naturaleza» (Radiomensaje del 1 de sept. de 1944; cfActa Apostolicae Sedis 36 (1944) p. 253).

            Es decir, la propiedad privada debe asegurar los derechos que la libertad concede a la persona humana y, al mismo tiempo, prestar su necesaria colaboración para restablecer el recto orden de la sociedad.

          Como ya hemos dicho, en no pocas naciones los sistemas económicos más recientes progresan con rapidez y consiguen una producción de bienes cada día más eficaz. En tal situación, la justicia y la equidad exigen que, manteniendo a salvo el bien común, se incremente también la retribución del trabajo, lo cual permitirá a los trabajadores ahorrar con mayor facilidad y formarse así un patrimonio…

                        La difusión de la propiedad privada es necesaria

           112.-No basta, sin embargo, afirmar que el hombre tiene un derecho natural a la propiedad privada, de los bienes, incluidos los de producción, si, al mismo tiempo, no se procura, con toda energía, que se extienda a todas las clases sociales el ejercicio de este derecho.

Como acertadamente afirma nuestro predecesor, de feliz memoria, Pío XII, por una parte, la dignidad de la persona humana «exige necesariamente, como fundamento natural para vivir, el derecho al uso de los bienes de la tierra, al cual corresponde la obligación fundamental de otorgar una propiedad privada, en cuanto sea posible, a todos» (Radiomensaje de Navidad, 24 de diciembre de 1942; cf.Acta Apostolicae Sedis 34 (1942) p. 17), y, por otra parte, la nobleza intrínseca del trabajo exige, además de otras cosas, la conservación y el perfeccionamiento de un orden social que haga posible una propiedad segura, aunque sea modesta, a todas las clases del pueblo (Ibíd., p.20).

  1. Hoy, más que nunca, hay que defender la necesidad de difundir la propiedad privada, porque, en nuestros tiempos, como ya hemos recordado, los sistemas económicos de un creciente número de países están experimentando un rápido desarrollo.

            Por lo cual, con el uso prudente de los recursos técnicos, que la experiencia aconseje, no resultará difícil realizar una política económica y social, que facilite y amplíe lo más posible el acceso a la propiedad privada de los siguientes bienes: bienes de consumo duradero; vivienda; pequeña propiedad agraria; utillaje necesario para la empresa artesana y para la empresa agrícola familiar; acciones de empresas grandes o medianas; todo lo cual se está ya practicando con pleno éxito en algunas naciones, económicamente desarrolladas y socialmente avanzadas.

 

5.- REAFIRMACIÓN DEL DERECHO DE PROPIEDAD EN LA ENCICLICA PACEM IN TERRIS DEL PAPA SAN JUAN XXIII. AÑO  11 ABRIL 1963.

 “21. También surge de la naturaleza humana el derecho a la propiedad privada de los bienes, incluidos los de producción, derecho que, como en otra ocasión hemos enseñado, constituye un medio eficiente para garantizar la dignidad de la persona humana y el ejercicio libre de la propia misión en todos los campos de la actividad económica, y es, finalmente, un elemento de tranquilidad y de consolidación para la vida familiar, con el consiguiente aumento de paz y prosperidad en el Estado.

 

6.-EL DERECHO DE PROPIEDAD NO ES UN DERECHO INCONDICIONAL Y ABSOLUTO  SEGÚN LA ENCLICA POPULORUM PROGRESSIO DEL PAPA PABLO VI. AÑO. 26 DE MARZO DE 1967.

             Sabido es con qué firmeza los Padres de la Iglesia han precisado cuál debe ser la actitud de los que poseen respecto a los que se encuentran en necesidad: «No es parte de tus bienes —así dice San Ambrosio— lo que tú das al pobre; lo que le das le pertenece. Porque lo que ha sido dado para el uso de todos, tú te lo apropias. La tierra ha sido dada para todo el mundo y no solamente para los ricos»

                    

               Es decir, que la propiedad privada no constituye para nadie un derecho incondicional y absoluto. No hay ninguna razón para reservarse en uso exclusivo lo que supera a la propia necesidad, cuando a los demás les falta lo necesario.

            En una palabra: «el derecho de la propiedad no debe jamás ejercitarse con detrimento de la utilidad común, según la doctrina tradicional de los Padres de la Iglesia y de los grandes teólogos». Si se llegase al conflicto «entre los derechos privados adquiridos y las exigencias comunitarias primordiales», toca a los poderes públicos «procurar una solución, con la activa participación de las personas y de los grupos sociales”

            El bien común exige, algunas veces, la expropiación, si por el hecho de su extensión, de su explotación deficiente o nula, de la miseria que de ello resulta a la población, del daño considerable producido a los intereses del país, algunas posesiones sirven de obstáculo a la prosperidad colectiva…

          Pero, por desgracia, sobre estas nuevas condiciones de la sociedad, ha sido construido un sistema que considera el provecho como muestra esencial del progreso económico, la concurrencia como ley suprema de la economía, la prosperidad privada de los medios de producción como un derecho absoluto, sin límites ni obligaciones sociales correspondientes.

            Este liberalismo sin freno, que conduce a la dictadura, justamente fue denunciado por Pío XI como generador de «el imperialismo internacional del dinero . No hay mejor manera de reprobar tal abuso que recordando solemnemente una vez más que la economía está al servicio del hombre.

            Pero si es verdadero que un cierto capitalismo ha sido la causa de muchos sufrimientos, de injusticias y luchas fratricidas, cuyos efectos duran todavía, sería injusto que se atribuyera a la industrialización misma los males que son debidos al nefasto sistema que la acompaña.

            Por el contrario, es justo reconocer la aportación irremplazable de la organización del trabajo y del progreso industrial a la obra del desarrollo.

7.-EL DERECHO DE PROPIEDAD  VISTO  DESDE  SU RELACIÓN CON EL TRABAJO EN LA ENCÍCLICA  LABOREM EXERCENS  DE SAN JUAN PABLO PABLO II, AÑO 1981.

3.6. Trabajo y propiedad.

                     Es evidente que, cuando se habla de la antinomia entre trabajo y capital, no se trata sólo de conceptos abstractos o de «fuerzas anónimas», que actúan en la producción económica.

            Detrás de uno y otro concepto están los hombres, los hombres vivos, concretos; por una parte aquellos que realizan el trabajo sin ser propietarios de los medios de producción, y por otra aquellos que hacen de empresarios y son los propietarios de estos medios, o bien representan a los propietarios.

             Así pues, en el conjunto de este difícil proceso histórico, desde el principio está el problema de la propiedad...

            El citado principio , se aparta radicalmente del programa del colectivismo, proclamado por el marxismo…Tal principio se diferencia al mismo tiempo, del programa del capitalismo, practicado por el liberalismo y por los sistemas políticos, que se refieren a él. En este segundo caso, la diferencia consiste en el modo de entender el derecho mismo de propiedad.

            La tradición cristiana no ha sostenido nunca este derecho como absoluto e intocable…

            Además, la propiedad según la enseñanza de la Iglesia nunca se ha entendido de modo que pueda constituir un motivo de contraste social en el trabajo…, la propiedad se adquiere ante todo mediante el trabajo, para que ella sirva al trabajo. Esto se refiere de modo especial a la propiedad de los medios de producción.

            El considerarlos aisladamente como un conjunto de propiedades separadas con el fin de contraponerlos en la forma del «capital» al «trabajo», y más aún realizar la explotación del trabajo, es contrario a la naturaleza misma de estos medios y de su posesión.

            Estos no pueden ser poseídos contra el trabajo, no pueden ser ni siquiera poseídos para poseer, porque el único título legítimo para su posesión —y esto ya sea en la forma de la propiedad privada, ya sea en la de la propiedad pública o colectiva— es que sirvan al trabajo; consiguientemente que, sirviendo al trabajo, hagan posible la realización del primer principio de aquel orden, que es el destino universal de los bienes y el derecho a su uso común.

            Desde ese punto de vista, pues, en consideración del trabajo humano y del acceso común a los bienes destinados al hombre, tampoco conviene excluir la socialización, en las condiciones oportunas, de ciertos medios de producción….

             En este documento, cuyo tema principal es el trabajo humano, es conveniente corroborar todo el esfuerzo a través del cual la enseñanza de la Iglesia acerca de la propiedad ha tratado y sigue tratando de asegurar la primacía del trabajo y, por lo mismo, la subjetividad del hombre en la vida social, especialmente en la estructura dinámica de todo el proceso económico.

            Desde esta perspectiva, sigue siendo inaceptable la postura del «rígido» capitalismo, que defiende el derecho exclusivo a la propiedad privada de los medios de producción, como un «dogma» intocable en la vida económica. El principio del respeto del trabajo, exige que este derecho se someta a una revisión constructiva en la teoría y en la práctica.

            Por consiguiente, si la posición del «rígido» capitalismo debe ser sometida continuamente a revisión con vistas a una reforma bajo el aspecto de los derechos del hombre, entendidos en el sentido más amplio y en conexión con su trabajo, entonces se debe afirmar, bajo el mismo punto de vista, que estas múltiples y tan deseadas reformas no pueden llevarse a cabo mediante la eliminación apriorística de la propiedad privada de los medios de producción.

            En efecto, hay que tener presente que la simple substracción de esos medios de producción (el capital) de las manos de sus propietarios privados, no es suficiente para socializarlos de modo satisfactorio.

            Los medios de producción dejan de ser propiedad de un determinado grupo social, o sea de propietarios privados, para pasar a ser propiedad de la sociedad organizada, quedando sometidos a la administración y al control directo de otro grupo de personas, es decir, de aquellas que, aunque no tengan su propiedad por más que ejerzan el poder dentro de la sociedad, disponen de ellos a escala de la entera economía nacional, o bien de la economía local.

            Este grupo dirigente y responsable puede cumplir su cometido de manera satisfactoria desde el punto de vista de la primacía del trabajo; pero puede cumplirlo mal, reivindicando para sí al mismo tiempo el monopolio de la administración y disposición de los medios de producción, y no dando marcha atrás ni siquiera ante la ofensa a los derechos fundamentales del hombre.

            Así pues, el mero paso de los medios de producción a propiedad del Estado, dentro del sistema colectivista, no equivale ciertamente a la «socialización» de esta propiedad.           

            Se puede hablar de socialización únicamente cuando quede asegurada la subjetividad de la sociedad, es decir, cuando toda persona, basándose en su propio trabajo, tenga pleno título a considerarse al mismo tiempo «copropietario» de esa especie de gran taller de trabajo en el que se compromete con todos.

           .3.5. Argumento «personalista»

            Así pues el principio de la prioridad del trabajo respecto al capital es un postulado que pertenece al orden de la moral social. Este postulado tiene importancia clave tanto en un sistema basado sobre el principio de la propiedad privada de los medios de producción, como en el sistema en que se haya limitado, incluso radicalmente, la propiedad privada de estos medios.

            El trabajo, en cierto sentido, es inseparable del capital, y no acepta de ningún modo aquella antinomia, es decir, la separación y contraposición con relación a los medios de producción, que han grabado sobre la vida humana en los últimos siglos, como fruto de premisas únicamente económicas.

            Cuando el hombre trabaja, sirviéndose del conjunto de los medios de producción, desea a la vez que los frutos de este trabajo estén a su servicio y al de los demás y que en el proceso mismo del trabajo tenga la posibilidad de aparecer como corresponsable y coartífice en el puesto de trabajo, al cual está dedicado.

            Nacen de ahí algunos derechos específicos de los trabajadores, que corresponden a la obligación del trabajo. Se hablará de ellos más adelante. Pero hay que subrayar ya aquí, en general, que el hombre que trabaja desea no sólo la debida remuneración por su trabajo, sino también que sea tomada en consideración, en el proceso mismo de producción, la posibilidad de que él, a la vez que trabaja incluso en una propiedad común, sea consciente de que está trabajando «en algo propio»...

             Si admitimos que algunos ponen fundados reparos al principio de la propiedad privada— y en nuestro tiempo somos incluso testigos de la introducción del sistema de la propiedad «socializada»— el argumento personalista sin embargo no pierde su fuerza, ni a nivel de principios ni a nivel práctico. Para ser racional y fructuosa, toda socialización de los medios de producción debe tomar en consideración este argumento.

            Hay que hacer todo lo posible para que el hombre, incluso dentro de este sistema, pueda conservar la conciencia de trabajar en «algo propio». En caso contrario, en todo el proceso económico surgen necesariamente daños incalculables; daños no sólo económicos, sino ante todo daños para el hombre.

 

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EL INFLUJO  DE LA ÉTICA EN EL ÉXITO O FRACASO DE  LAS EMPRESAS.

Estos son los puntos del Tema:

1.-Introducción.

2.-Razones para un comportamiento ético en los negocios.

3.- La ética y los vendedores o agentes comerciales.

4.- Fijación de pautas éticas por parte de la empresa.

1.-INTRODUCCIÓN.

  El éxito de las  empresas comerciales en el largo plazo, está en mantener sus valores y principios éticos por sobre cualquier otra consideración y no ponerlos también a la venta.

            La moral se refiere a la práctica de una buena conducta. La ética se relaciona con la forma de hacer las cosas, no con las cosas en sí.

            En los negocios, el juicio de lo que está bien o está mal, ha estado basado en consideraciones económicas, tal juicio es incorrecto.

            .Pero al tratar la ética en los negocios, debemos especificar si estamos hablando de estándares éticos profesionales, organizacionales o individuales. Cada uno constituye un contrapeso para los otros.

ÉTICA PROFESIONAL: Refuerza los estándares de la práctica ética en los negocios: ventas, investigación de mercados, publicidad etc. cuando alguien de la organización trata de justificar alguna acción no ética como ” Hacer sólo lo que otras compañías están haciendo” o ” al fuego se le combate con el fuego.”

 ÉTICA EN LA ORGANIZACIÓN : Darle importancia a la ganancia y al crecimiento sirve para frenar la ética profesional excesiva, como la de un ingeniero que, por aplicar estándares minuciosamente raciones, dilata la aprobación de una etiqueta para un producto nuevo que está listo  para entrar en el mercado.

ÉTICA INDIVIDUAL: Puede oponerse a cualquier control excesivo, organizacional o profesional que viole los estándares personales. Por ejemplo, frenar la acción de un supervisor de ventas que trata de persuadir a los vendedores de ofrecer sobornos a los clientes, con el fin de cerrar un negocio.

CERRADA POR LIQUIDACIÓN

2.-RAZONES PARA UN COMPORTAMIENTO ÉTICO EN LOS NEGOCIOS.

 Las empresas deben practicar el comportamiento ético, simplemente porque es correcto desde el punto de vista moral, aunque es mucho más difícil ponerlo en práctica.

            Veamos 4 razones pragmáticas para un comportamiento ético de las empresas.

 Pérdida de la confianza pública.

 A los ojos de mucha gente, la imagen del marketing está empañándose.    Periódicamente salen a la luz pública prácticas dudosas: etiquetas engañosas; falsas afirmaciones en la publicidad; oferta de precios incumplidas; copia de marcas registradas sin autorización (libros, programas computacinales, música, etc).

Aunque estas prácticas son limitadas a una pequeña proporción del marketing, en general la reputación de los comercializadores ya está dañada.

            Las empresas no pueden sólo establecer estándares éticos, sino que se deben obligar a cumplirlos.

 Evitar aumentos en las regulaciones del gobierno.

 Las empresas deben actuar en forma ética, para justificar el privilegio de operar en un sistema económico relativamente libre. No hay nada que valga la pena, que no tenga un precio.

            La apatía del comercio y la industria; las respuestas simbólicas al comportamiento poco ético y la resistencia a cumplir con las leyes, aumentan la probabilidad que se establezcan mayores regulaciones gubernamentales.

            .Lo peor del caso es que cada vez que se ha creado un control gubernamental, es muy raro que se elimine.

 Conservar el poder otorgado por la sociedad.

 El concepto de que el poder social engendra la responsabilidad social, ayuda a comprender por qué los ejecutivos de empresas tienen una responsabilidad importante con la sociedad. Por consiguiente, es lógico que el comportamiento poco ético dará como resultado la erosión y pérdida de ese poder social.

 Proteger la imagen de la empresa.

 Cuando los clientes contactan a una empresa, lo más probable es que lo hagan con alguien de la función ventas y, de esa interacción el cliente se formará su impresión inicial respecto a la organización, pues para ese cliente, ese vendedor representa a la empresa. No hay que olvidar que la primera impresión durante un encuentro, entrega una imagen que perdurará en el tiempo y será fácil de recordar.

3.-LA ÉTICA Y LOS VENDEDORES O ANGENTES COMERCIALES.

   ” Un vendedor ético pasa la mitad de su vida de trabajo ganándose un prestigio. En la otra mitad, el prestigio ganado, venderá por él .

            Por ello, cuando un vendedor o agente comercial falta a la ética hoy, hipoteca su futuro profesional. Sin embargo, en cada visita de ventas, los negociadores enfrentan problemas éticos para los cuales no tienen respuestas predeterminadas y, por ende, se transforman en verdaderos exámenes a sus valores.

            Como los estudios sobre la ética son, en muchos casos, principios abstractos de orden general sobre lo que es correcto e incorrecto, lo bueno y lo malo, lo moral y lo inmoral, no es mucho lo que eso les sirve a quienes venden o negocian, pues en todo momento están enfrentando situaciones que conllevan consideraciones éticas.

            Hay que considerar que las actividades no éticas de un agente comercial, pueden entregarle una ganancia temporal a corto plazo, pero finalmente lo pueden llevar a la ruina económica y a la humillación personal a largo plazo, al ser individualizado como persona deshonesta en los círculos laborales y sociales que frecuenta., que  lo consideran mentiroso, estafador, etc., o sea personas que harían cualquier cosa para cerrar una venta.

 

4.-FIJACIÓN DE PAUTAS ÉTICAS POR PARTE DE LA EMPRESA.

 Muchas empresas tienen códigos de éticas formales para sus representantes, cuando su trabajo se desarrolla en situaciones que pudiesen prestarse para actuaciones poco éticas.

            Estas pautas disminuyen la posibilidad que se vean envueltos en problemas, a sabiendas o inadvertidamente.

            Los códigos de ética establecidos por las empresas fortalecen su posición frente a los clientes actuales o potenciales, que pudiesen sentirse tentados en incitar a los vendedores a ejecutar un comportamiento poco ético.

            Para los representantes novatos e inexpertos, los códigos de ética formales pueden ser también pautas muy valiosas que los ayuden a resistir las tentaciones de transigir su ética personal, con el fin de lograr un ascenso en la empresa.

            Sin embargo, la determinación de lo que es correcto y lo que es incorrecto puede ser en extremo difícil.

            Es complicado para una organización elaborar una lista con dos columnas de todas las prácticas de ventas posibles, una con el título “etico” y la otra ” no ético o poco ético”

            En lugar de ello, el negociador tiene que evaluar, en forma personal y en base a sus propios valores, la posición ética de muchas situaciones.

            Un enfoque sencillo pero efectivo es contestarse las preguntas siguientes:

¿ Le haría ésto a un amigo ?; ¿ Estaría dispuesto a que me lo hicieren a mí ?; ¿ Me sentiría avergonzado si mi mujer e hijos supieran lo que he hecho ?; Esta acción, ¿me perjudica en mis negocios futuros con este cliente ?.

            La última pregunta merece una explicación más detallada.

            Hay que comprender que el comportamiento ético no sólo es moralmente correcto sino que también, a largo plazo, es prácticamente correcto pues incidirá en futuros negocios.

            Engañar o presionar a los clientes para que hoy hagan una compra innecesaria, puede enemistarnos con ellos a punto de perder futuros negocios con éste cliente, o con el círculo de empresarios que frecuenta.

            Para no faltar a la ética, algunos vendedores se han dado normas personales a cumplir.

            Por  ejemplo: no mentir adrede. No perjudicar a propósito; cumplir la palabra dada; respetar los ofrecido; no engañar.

            Otros representantes se han fijado pautas éticas en base a ciertos valores instrumentales como : Honestidad; veracidad, responsabilidad, compromiso etc.

            A falta de códigos éticos establecidos por las empresas, seguirá sucediendo que algunos negociadores se impondrán normas éticas personales y otros actuarán buscando su propio beneficio sin detenerse a considerar sus implicaciones éticas.

            No se debe olvidar que ante el cliente, el negociador/vendedor representa a la empresa, la cual avala su actuar. Por tanto, si los procedimientos del representante son poco éticos, el cliente tiene todo el derecho a suponer que esa actitud está respaldada por la empresa y forma parte de sus propósitos comerciales. (Cf.http://www.monografias.com/trabajos78/etica-negocios/etica-negocios2.shtml#ixzz2mV5iqiyG

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el bachiller

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LOS DESAFIOS ECONÓMICOS  DEL MUNDO ACTUAL SEGÚN EL PAPA FRANCISCO..

Hace unos días el Vaticano hizo público el texto de la Exhortación Apostólica del Papa Francisco La Alegría del Evangelio, entre los temas abordados en la Exhortación se encuentra el referido a los desafíos económicos del mundo actual, transcribimos sin comentario estos textos COMO SUBCATEGORIA EN  DE LA CATEGORIA DE NUESTRO BLOG :  LA MORAL EN LA ACTIVIDAD ECONÓMICA

52. La humanidad vive en este momento un giro histórico, que podemos ver en los  adelantos que se producen en diversos campos.

Son de alabar los avances que  contribuyen al bienestar de la gente, como, por ejemplo, en el ámbito de la  salud, de la educación y de la comunicación. Sin embargo, no podemos olvidar que  la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo vive precariamente el día  a día, con consecuencias funestas. Algunas patologías van en aumento. El miedo y  la desesperación se apoderan del corazón de numerosas personas, incluso en los  llamados países ricos.

             La alegría de vivir frecuentemente se apaga, la falta de  respeto y la violencia crecen, la inequidad es cada vez más patente. Hay que  luchar para vivir y, a menudo, para vivir con poca dignidad. Este cambio de época se ha generado por los enormes saltos cualitativos,  cuantitativos, acelerados y acumulativos que se dan en el desarrollo científico,  en las innovaciones tecnológicas y en sus veloces aplicaciones en distintos  campos de la naturaleza y de la vida. Estamos en la era del conocimiento y la  información, fuente de nuevas formas de un poder muchas veces anónimo.

RECOGIENDO A UN ANCIANO QUE MUERE EN LA CALLE.

NO A UNA ECONOMÍA DE LA EXCLUSIÓN.

53. Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el  valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la  exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia  que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de  dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire  comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte,  donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación,  grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin  horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar  y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se  promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino  de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en  la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder,  sino que se está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos,  «sobrantes».

54. En este contexto, algunos todavía defienden las teorías del «derrame», que  suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado,  logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo.

            Esta  opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza  burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los  mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los  excluidos siguen esperando. Para poder sostener un estilo de vida que excluye a  otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una  globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de  compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de  los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad  ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la  calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas  esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo  que de ninguna manera nos altera.

File:Worshiping the golden calf.jpg

ADORANDO EL BECERRO DE ORO.

NO A LA NUEVA IDOLOTRÍA DEL DINERO.

 55. Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos  establecido con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre  nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que atravesamos nos hace  olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de  la primacía del ser humano! Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo  becerro de oro (cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y  despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un  rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La crisis mundial que afecta a  las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre  todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano  a una sola de sus necesidades: el consumo.

            56. Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la  mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este  desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los  mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control  de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva  tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e  implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a  los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su  poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una  evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder  y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios,  cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los  intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta.

LA BOLSA.

NO A UN DINERO QUE GOBIERNA EN LUGAR DE SERVIR.

 57. Tras esta actitud se esconde el rechazo de la ética y el rechazo de Dios.     La  ética suele ser mirada con cierto desprecio burlón. Se considera  contraproducente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder. Se  la siente como una amenaza, pues condena la manipulación y la degradación de la  persona. En definitiva, la ética lleva a un Dios que espera una respuesta  comprometida que está fuera de las categorías del mercado. Para éstas, si son  absolutizadas, Dios es incontrolable, inmanejable, incluso peligroso, por llamar  al ser humano a su plena realización y a la independencia de cualquier tipo de  esclavitud.

            La ética –una ética no ideologizada– permite crear un equilibrio y  un orden social más humano. En este sentido, animo a los expertos financieros y  a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la  antigüedad: «No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y  quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos».[55]

 58. Una reforma financiera que no ignore la ética requeriría un cambio de  actitud enérgico por parte de los dirigentes políticos, a quienes exhorto a  afrontar este reto con determinación y visión de futuro, sin ignorar, por  supuesto, la especificidad de cada contexto. ¡El dinero debe servir y no  gobernar! El Papa ama a todos, ricos y pobres, pero tiene la obligación, en  nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres,  respetarlos, promocionarlos. Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una  vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano.

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el bachiller.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

UNA ECONOMÍA AL SERVICIO DEL HOMBRE Y DE LOS PUEBLOS.

Estos son los puntos a desarrollar en el tema:

1- ¿Qué se entiende por economía?

2.-¿  Tiene algo que decir la ciencia ètica y moral con relación a la economía?

3.- ¿Qué bienes se van a producir y en qué cantidades?

4.- ¿Cómo se van a producir, es decir, por quien y con qué medios y técnicas?

 5.- ¿Para quiénes se van a producir?

1.- ¿ QUÉ SE ENTIENDE POR ECONOMÍA ?

 Las personas necesitan alimentarse, vestirse, recibir una educación, etc. Para ello disponen de unos recursos que son insuficientes a la hora de conseguir todos los bienes  y servicios  que desearían para satisfacer sus necesidades.

            También la sociedad tiene unas necesidades colectivas, como son las carreteras, las escuelas, la defensa, la justicia, etc. y también ocurre que las necesidades son mayores que los medios con que satisfacerlos.

            La Economía es una ciencia que se ocupa  de estudiar y resolver las cuestiones relacionadas con la  satisfacción de las necesidades de los individuos y de la sociedad.

 

2.-¿  TIENE ALGO QUE DECIR LA ÉTICA Y MORAL CON RELACIÓN A LA ECONOMÍA

            “El desarrollo económico tiene lugar cuando se opera de acuerdo a sus leyes específicas y no obedeciendo a los principios de la teología cristiana o musulmana” ( Cf. Paternot y Veralldi ¿ Está Dios en contra de la economía ? Carta a Juan Pblo II. Planeta, Barcelona, 1991 pág. 164).

            A muchos economistas les parece utópico querer establecer relaciones entre economía y criterios éticos, pues las normas económicas son tan rígidas como las leyes físicas, en su opinión hablar de normas éticas y morales en la economía es por lo menos, como dice un refrán español ” pedir peras al olmo “.

            Sin embargo la misma definición de ciencia económica, que acabamos de dar, nos remite necesariamente a la ética desde el momento que se afirma que los recursos disponibles para satisfacer, tanto las necesidades individuales como las sociales son insuficientes y más aún , si tenemos en cuenta que las necesidades humanas son casi infinitas, dado que el ser humano está en constante creación de nuevas necesidades que desearía satisfacer.

            Por estos y otros motivos la economía debe abrir sus puertas a la ética, desde el momento que la misma está en la necesidad de elegir entre las  diversas necesidades humanas algo, que ya entra en el campo ético, pues como afirma A Samuelson toda economía ha de resolver tres problemas económicos fundamentales: 1º ¿ Qué bienes se van a producir y en qué cantidades?¿  2.-Cómo se van a producir, es decir, por quien y con qué medios y técnicas? ¿ 3.- Para quiénes se van a producir? ( Cf. Paul Samuelson. Curso de economía moderna. Aguilar. Madrid 1979 p.p. 21-22).

3.- ¿ QUE BIENES SE VAN A PRODUCIR Y EN QUÉ CANTIDADES?

            De una forma muy escueta se puede decirse que los bienes que se deberían producir son aquellos que satisfagan las auténticas necesidades humanas.

            Como sabemos , el hombre produce bienes y servicios, y  desde el punto de vista de la  economía sólo a través del intercambio comercial  puede lograr su fin último subjetivo, y esto con independencia del sistema económico elegido.

            La  dos facetas del intercambio comercial son la oferta y la  demanda,   estas dos facetas  fundamentalmente  están llamadas a regirse por principios éticos, con independencia de los aspectos económicos que dependen de la ciencia económica.

             A la demanda le  corresponde  por naturaleza, la dirección de la producción.

            Por ello, a la libertad de elección en el consumo va ligada la obligación de crear unas necesidades y una demanda dotada de auténtico valor, es decir, que satisfagan necesidades que permitan al hombre lograr los fines esenciales de su vida:” la finalidad fundamental de la producción no es el mero incremento de los productos , ni el beneficio, ni el poder , sino el servicio del hombre , del hombre integral, teniendo en cuenta sus necesidades materiales  y sus exigencias intelectuales, morales, espirituales y religiosos.”

            El fin esencial de la naturaleza humana es el desarrollo de todas sus posibilidades en cuanto persona: ¡ Llega a ser el que eres !

            Este principio ético está conectado con otros varios principios que son la base del mismo, entre ellos el principio de que la vida humana es un  don, que la misma tiene una determinada naturaleza: material  e inmaterial, capacidad de pensar , autonomía, libertad para decidir, individualidad única y exclusiva, transcendencia sobre el resto de los seres, capacidad para desarrollar las posibilidades que tiene el resto de los seres naturales, sociabilidad que hace de él un ser social    etc.

            Todos estos principios   presuponen la  necesidad que tiene el hombre   de de estar socializado y  en este campo lo primero necesario para él  es  el estar inculturizado,  la inculturización  se lleva a cabo por la educación.

            Todo este razonamiento nos lleva en el campo de  la  ética económíca  a la necesidad de  educar al consumidor a satisfacer sus necesidades y a orientar su demanda en función del auténtico valor de los productos.

            En esta educación deben intervenir todos los elementos educacionales de que disponen  hoy las sociedades: familia, escuela, medios de comunicación etc.

            La educación del consumo responsable es uno de elementos éticos de la economía.

            Todo lo que vaya   más allá de la verdadera satisfacción de las necesidades en el sentido que permitan lograr los fines esenciales de la dignidad de la persona, es un lujo y un derroche dada la insuficiencia de los bienes existentes y evitarlo es un problema de responsabilidad del individuo y de la sociedad  en su conjunto.

            Si la demanda es la que debe regir la producción de bienes de acuerdo con la ética de un consumo responsable, también el productor que oferta ha de regirse  por este mismo principio que regula la demanda : los bienes que se deben producir han de ser aquellos que satisfagan auténticas necesidades humanas

            Sin embargo las funciones propias del “empresario” son mucho más complejas,  el “empresarioha de  intentar la mejor combinación de los factores productivos, de modo que tengan mayor, y mejor  productividad; buscar nuevas posibilidades de venta o descubrir nuevas necesidades, así como también explotar nuevas fuentes de materias primas, porque si sola la demanda fuera quien determinara la producción, teóricamente hablando, no habría ni desarrollo ni progreso.

            Aunque el principio moral principal de la producción sea el servicio al hombre, este principio no impide que en la producción , el productor busque un beneficio , una ganancia,  ajustada  al servicio que realiza.

            Dado que los recursos  existentes son escasos no basta con decir que la finalidad de la producción debe ser la satisfacción de las necesidades  humanas, es necesario establecer una prioridad entre dichas necesidades: “las necesidades de los pobres deben tener prioridad sobre las de los ricos, los derechos de los trabajadores sobre el incremento de los beneficios, la defensa de los recursos naturales, sobre la expansión industrial incontrolada , una producción que responda exigencias sociales, sobre la que tiene unos objetivos militares.( Juan Pablo II ).

 4.-¿ CÓMO SE HAN DE PRODUCIR  LOS BIENES NECESARIOS ?

 Desde el punto de vista económico el modo de la producción es un factor también básico para la efectividad productiva,  de manera muy general se puede decir que hay en la actualidad tres formas de producción en cuanto el modo:

            Producción manual: Aquella en que el ser humano proporciona fuerza y el manejo de las herramientas.

            Producción mecanizada: Aquella en la que la maquinaria proporciona la fuerza y el ser humano las herramientas.

            Producción tecnificada: Aquella en la que la máquina proporciona la fuerza y controla las herramientas.

            En cualquiera de estas tres formas la presencia del factor humano está presente.

            Refiriéndonos al modo de producir desde el punto de vista ético hay varios elementos a tener en cuenta:

            1.- Cuando el funcionamiento y las estructuras de un sistema productivo ponen en peligro la dignidad humana del trabajador .

            2.- Cuando  el modo de producir debilita el sentido de responsabilidad del trabajador.

            3.- Cuando le impiden la libre expresión de su iniciativa propia en el trabajo que realiza.

            4.-Cuando  los trabajadores no tienen ninguna posibilidad de tomar parte en el proceso productivo.

            Cuando ocurren estas cosas en un sistema productivo hay que afirmar que este sistema es injusto , aun en el caso de que, en hipótesis, la riqueza producida en él, alcance un alto nivel y se distribuya según criterios de justicia y equidad “( Juan XXIII Mater et Magistra. )

            Decía a este respecto Marx: “Una araña ejecuta operaciones que se parecen a las manipulaciones del tejedor, y la construcción de los paneles de las abejas  podrían avergonzar, por su perfección, a más de un maestro de obras. Pero hay algo en que el peor maestro aventaja  a la mejor abeja, y es el hecho de que, antes de ejecutar la construcción la ejecuta en su cerebro” ( Marx El Capital Fondo de Cultura Económica. México. pag. 130).

            Gracias a la unión entre pensamiento y acción el hombre se expresa en su trabajo, sin esta expresión el hombre quedaría convertido en una máquina.

5.-¿ PARA  QUIÉN PRODUCIR ?

            Las organizaciones que han tenido la mayor parte de las naciones industrializadas de nuestro planeta, han venido marcadas por tres sistemas económicos diferentes: 1.- El Sistema de Planificación de Mercado y 2.- el de Planificación Central. 3.- Sistema mixto.

            De acuerdo con el sistema, en el 1.-   el para quién,  viene marcado por el mercado,  en el  2.-  el para quién vendrá marcado por el Estado, y en el sistema 3.-  el para quien por el mercado y el Estado.

            Pero con independencia del sistema escogido para la producción hay que afirmar que hay un principio ético  que debe ser respetado el principio del destino universal de los bienes.

” Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia todos los bienes  creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y con la compañía de la caridad. Sean las que sean las formas de propiedad , adaptadas a las instituciones legítimas de los pueblos según las circunstancias diversas y variable, jamás debe perderse este distino universal de los bienesCf. Gaudium et Spes  69. )

            El destino universal de los bienes viene exigido, no sólo por la visión religiosa, sino  por la misma naturaleza humana, igual en dignidad y por su  situación en el cosmos.         

El destino  universal de los bienes incluye a los enfermos, y a todos aquellos que no pueden acceder a los mismos por sus limitaciones físicas , mentales o sociales.

            De este principio se sigue el derecho a la propiedad privada

            El derecho a la propiedad privada, adquirida por el trabajo, o recibida de otro por herencia o por regalo, no anula la donación original de la tierra al conjunto de la humanidad. El destino universal de los bienes continúa siendo primordial, aunque la promoción del bien común exija el respeto de la propiedad privada, de su derecho y de su ejercicio.

            ‘El hombre, al servirse de esos bienes, debe considerar las cosas externas que posee legítimamente no sólo como suyas, sino también como comunes, en el sentido de que han de aprovechar no sólo a él, sino también a los demás’ (GS 69, 1).

             La propiedad de un bien hace de su dueño un administrador para hacerlo fructificar y comunicar sus beneficios a otros, ante todo a sus próximos.

            Los bienes de producción -materiales o inmateriales- como tierras o fábricas, profesiones o artes, requieren los cuidados de sus poseedores para que su fecundidad aproveche al mayor número de personas en el presente y en el futuro.

            La autoridad política tiene el derecho y el deber de regular en función del bien común el ejercicio legítimo del derecho de propiedad (cf GS 71, 4; SRS 42; CA 40; 48).

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 el bachiller

LA MORAL EN LA ACTIVIDAD ECONÓMICA.

El  tema de las relaciones entre la economía y la moral fue tratado ya desde los orígenes de la que podríamos llamar cultura europea u occidental; entre los autores a mencionar encontramos por ejemplo a los sofistas griegos, entre ellos Sócrates encuadrado en este grupo tanto por los temas de su reflexión como por el método seguido en ella, aunque muy diferente en sus resultados.

            Posteriormente  sería Platón  y su discípulo Aristóteles  quienes se esforzaron por introducir criterios éticos y morales en el mundo de los negocios y en la actividad económica de la Polis.

            De forma más específica los filosos escolásticos desde  Boecio, pasando por Tomás de Aquino, Suarez y Escoto, abordaron temas relacionados con una moral económica, tratado en ella cuestiones  como el precio justo, los préstamos y prestamistas, la usura etc

            En el siglo XVI y XVI se siguió prestando atención  a los temas económicos y morales, el mismo Cervantes no deja de hacer varias referencias a la pobreza, los pobres, el pecado de codicia etc. en sun inmortal obra Don Quijote de la Mancha.

            Fue a partir del siglo XVIII cuando se produjo una ruptura entre la etica y la economía, algo que se agravó con la llegada del capitalismo y que llega hasta nuestro tiempo de una forma nueva con la globalización.

            Un principio que se estableció a partir de esas fechas es que  todos los fenómenos humanos tienen su propia autonomía, por lo que la economía volvió las espaldas a la ética y moral rigiéndose por categorías de eficacia o ineficacia y no por las morales del bien y del más.

            En esta CATEGORÍA  de nuestro blog que hemos titulado LA MORAL EN LA  ACTIVIDAD ECONÓMÍCA  nos ocuparemos de varios aspectos referidos a la relación existente entre  etica y economía  y que se pondrán de manifiesto en las SUBCATEGORÍAS.

 el bachiller.

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